Cueva del Agua

  La Cueva del Agua , conocida también como Cueva de la Virgen de Tíscar (porque según la tradición allí se apareció la Virgen en 1319 al reyezuelo de Tíscar, Mahomad Abdon). Se le conoce asimismo como Gruta de las Maravillas.

  Según la tradición, los moros poseedores del Castillo de Tíscar, creyeron que los cristianos luchaban por su conquista para recuperar una imagen de la Virgen María que ellos poseían. Ante esta creencia, y para hacerles desistir de la lucha, la arrojaron desde las almenas, hasta la Cueva del Agua, que estaba al pie de la fortaleza; pero la Virgen volvía hacia arriba cuantas veces lo intentaban, por lo que Mahomad Abdon, enfurecido, la rompió en mil pedazos con su alfanje.

  Cuando los cristianos llegaron al recinto del Castillo, tanto el infante como los arzobispos, buscaron la imagen para darle gracias por su protección en la conquista y al no encontrarla, le preguntaron a un moro, que arrepentido, les contó lo sucedido. Los cristianos recogieron los pedacitos y los llevaron a reparar a Toledo, pero la Virgen volvió a Tíscar de forma milagrosa, levantándose una capilla para rendirle culto.